EDUCACION

Día Nacional de los Abuelos: el llamado a valorar lo que las personas mayores aportan a la sociedad

Cada 15 de octubre, Chile conmemora el Día Nacional del Anciano y del Abuelo, fecha establecida oficialmente en 1977. La jornada pone en primer plano a las personas mayores y abre un espacio para mirar esta etapa de la vida desde una perspectiva que trasciende la celebración familiar.

La fecha adquiere especial relevancia en un país que experimenta un acelerado envejecimiento demográfico. Este escenario plantea nuevas preguntas sobre la manera en que la sociedad reconoce y acompaña a quienes atraviesan este periodo.

La Dra. Claudia Rodríguez, salubrista, académica y coordinadora general del Centro para el Envejecimiento de la Universidad de los Andes (Uandes), plantea que la conmemoración “debe ser mucho más que una celebración familiar o una oportunidad para reconocer el cariño, la experiencia y la sabiduría de quienes han envejecido”. En esa línea, invita a reflexionar sobre cómo estamos envejeciendo en Chile y qué condiciones existen para vivir esta etapa con dignidad, autonomía y bienestar.

Más años con autonomía y bienestar

La especialista advierte que esa valoración convive con dificultades que enfrentan las personas mayores en distintos ámbitos de su vida. Entre ellas menciona la soledad no deseada, las pensiones insuficientes, las barreras de acceso a la salud, la dependencia, la sobrecarga de cuidados y las ciudades poco amigables, problemáticas cuya respuesta no puede recaer únicamente en los hogares.

“Vivir más años no significa necesariamente vivirlos mejor”, señala Rodríguez. Desde la salud pública, sostiene que el desafío no consiste solo en aumentar la esperanza de vida, sino en procurar que el tiempo adicional transcurra con salud, funcionalidad, participación social y calidad de vida.

Una etapa diversa que también mira al futuro

La académica de la Uandes también invita a cuestionar las imágenes tradicionales asociadas a la vejez. No todas las personas de mayor edad son abuelas o abuelos ni atraviesan este período de la misma forma: algunas mantienen una vida activa e independiente, mientras otras necesitan apoyos cotidianos.

Esa diversidad también se refleja en los distintos roles que continúan desempeñando. Muchas siguen trabajando, cuidando nietos, sosteniendo económicamente a sus familias o participando en sus comunidades, una realidad que, según Rodríguez, resulta fundamental reconocer para evitar miradas asistencialistas o paternalistas.

“Debemos transitar desde una cultura que valora a las personas mayores principalmente por lo que hicieron en el pasado, hacia una sociedad que reconoce lo que son, lo que necesitan y lo que todavía pueden aportar en el presente”, concluye.

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