Salicornia: una alternativa para producir alimentos y aprovechar aguas de descarte de desaladoras

El proyecto, desarrollado por la Universidad Arturo Prat con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), busca aprovechar aguas de alta salinidad para cultivar esta planta con potencial para la alimentación humana y animal, además de explorar su aplicación para disminuir el impacto en el medio ambiente de las plantas desaladoras en el norte del país.
La producción de alimentos en zonas de alta aridez y escasez hídrica enfrenta importantes desafíos. En ese contexto, la salicornia, una planta capaz de crecer utilizando agua de mar, abre nuevas posibilidades para diversificar la actividad agrícola en la Región de Tarapacá y explorar alternativas de aprovechamiento de aguas con alta salinidad.
Esta es la propuesta del proyecto “Producción de Salicornia con agua de mar: una alternativa agrícola para la alimentación humana y animal”, que se desarrolla en el Campus Huayquique de la Universidad Arturo Prat (UNAP), y que fue visitado por el director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Andrés Gálmez.
La iniciativa busca aprovechar las características de esta planta, que puede utilizar agua de mar para su crecimiento y presenta posibilidades tanto para la alimentación humana como animal. Además, su capacidad para absorber sales permite explorar su utilización en el tratamiento de aguas con alta salinidad, como las provenientes de plantas desaladoras, reduciendo su impacto en el medio ambiente.
Durante la visita, Gálmez destacó el trabajo de las universidades regionales en el desarrollo de soluciones aplicadas a las condiciones de cada territorio:
“Estamos en la Universidad Arturo Prat conociendo un proyecto que refleja la importancia de las universidades regionales en la búsqueda de soluciones aplicadas al territorio y que respondan a problemas del día a día”, señaló. Sobre las características de este cultivo, agregó que “es una planta tremendamente apetecida, aunque muy poco conocida, que básicamente se riega solo con agua de mar”.
El seremi de Agricultura de Tarapacá Fernando Chiffelle expresó que “esta iniciativa representa una oportunidad innovadora para la región, al permitir cultivar salicornia utilizando agua de mar y con ello desarrollar alimentos saludables y suplementos para uso animal. A través de este proyecto impulsado por FIA buscamos diversificar la producción local, aprovechar los recursos disponibles y avanzar hacia una agricultura más sostenible y adaptada a las condiciones de nuestra región”.
DE LA INVESTIGACIÓN A LAS CALETAS
La iniciativa también explora la integración entre la actividad pesquera y agrícola, mediante experiencias que buscan incorporar la producción de salicornia en caletas de pescadores.
Al respecto, José Delatorre Castillo, director del proyecto, explicó que la investigación surgió a partir de la necesidad de mitigar el impacto de una planta desaladora.
“Este proyecto nació porque una empresa quería instalar una planta desaladora y buscaba mitigar su impacto. En ese contexto encontramos esta alternativa, que es la salicornia, utilizando agua salobre con una alta concentración de sal para la remoción y biofiltración de esta agua”, indicó.
El investigador explicó que la salicornia es una planta halófila, es decir, que se adapta para sobrevivir en suelos o aguas con una alta concentración de sal.
“Hemos encontrado que por cada kilogramo de biomasa fresca absorbe un gramo de sal, lo que nos ha ayudado a bajar las concentraciones y la conductividad eléctrica del agua. Además, ha tenido una muy buena respuesta en concentraciones altas, de casi tres veces la concentración del agua de mar”, precisó.
El proyecto cuenta con una réplica en la caleta Chanavayita, donde se espera trabajar con pescadores y sus familias en el cultivo de salicornia y la generación de un mercado para este producto.
José Delatorre Herrera, académico de la UNAP e investigador alterno, quien está a cargo del manejo agronómico del cultivo, explicó que se han probado distintos sistemas de producción, desde sistemas cerrados hasta canaletas y camas de cultivo con circulación de agua de mar.
“Lo que buscamos es no contaminar ni afectar al mar y permitir que la salicornia utilice el agua de mar para vivir y nutrirse. Aquí tenemos un punto muy importante: hemos encontrado que, con estas condiciones de agua de mar, no necesitamos fertilizar”, señaló.
El académico agregó que las plantas crecen sin fertilizantes y que han observado la generación de nitrógeno, aunque todavía existen aspectos que deben investigar.
Respecto de la proyección comercial, Delatorre indicó que el año pasado se realizaron las primeras entregas, principalmente a representantes del sector gastronómico, y que existe una demanda inicial de aproximadamente 200 kilos semanales.
“Esto no se trata solamente de producir, sino que también está asociado a una empresa que comprará la salicornia y la venderá en Santiago. Eso permite generar un sistema en que producimos y vendemos”, explicó.
UNA OPORTUNIDAD PARA LA AGRICULTURA DEL DESIERTO
Alfredo Doberti, gerente de la empresa Bentevo SpA, que trabaja este proyecto en conjunto con la Universidad Arturo Prat, destacó el potencial de esta experiencia para ampliar las posibilidades productivas en zonas con limitaciones de agua. “Nos interesa hacer crecer la agricultura en el desierto. Chile tiene muchas áreas desérticas y buenas temperaturas, pero tiene problemas de agua. Este tipo de desarrollos permite utilizar plantas que pueden crecer con aguas de descarte de las plantas desaladoras o con aguas salobres de cauces y ríos, para producir alimentos destinados al consumo humano o animal”, sostuvo.
Doberti señaló que los ensayos realizados en Iquique han permitido mantener la planta activa bajo condiciones de alta salinidad y que el apoyo de FIA ha contribuido a avanzar desde la etapa piloto hacia una etapa semiproductiva, con miras a desarrollar muestras y explorar posibilidades de exportación.
Por su parte, Aliro Villacorta, decano de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP, destacó el aporte de la investigación tanto en el ámbito productivo como científico: “La idea es lograr impactar directamente en las caletas, aumentar la capacidad productiva de nuestras comunidades y generar un impacto positivo, que es nuestro rol como universidad”.
La iniciativa incorpora sistemas hidropónicos para aumentar la masa volumétrica de producción y actualmente trabaja directamente con agua de mar, aunque también busca aprovechar aguas de rechazo de plantas desaladoras.
DIVERSIFICAR LA MATRIZ PRODUCTIVA
El proyecto contempla distintos usos para la salicornia, desde su consumo fresco hasta la elaboración de un snack saludable y su incorporación en la alimentación animal. También se estudian sus propiedades y posibilidades de utilización en la gastronomía.
En este contexto, Felipe Olivares, representante regional de FIA en Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, destacó la oportunidad que representa este cultivo para ampliar las alternativas productivas de la zona norte.
“Hoy día, desde el sector agropecuario regional contamos con una limitada variedad de productos que son cultivables bajo estas condiciones de alta aridez y salinidad. Con esta opción estamos buscando ampliar la cartera de productos que el día de mañana se pueda convertir en un sector productivo importante e interesante, que también integre a las comunidades costeras, creando una economía sustentable en base a un producto sustentable”, señaló.
Olivares agregó que este tipo de iniciativas permite explorar alternativas para territorios donde la calidad del agua no es óptima para desarrollar agricultura tradicional. “Justamente buscamos diversificar la matriz productiva, introducir nuevos cultivos y nuevas tecnologías para mejorar la calidad de nuestros productores y, en general, de los habitantes de nuestro país”, concluyó.







